Sinceramente Dylan Thomas es un de mis pocos ídolos. Me encanta toda su poesía y jamás me canso de leerla. Creo que sus obras, llenas de extrañas imágenes y metáforas son capaces de crear un mundo a parte. Simplemente se sale. Aunque yo lo recomiendo en versión original (inglés) a aquellos que, obviamente, tengan el tiempo y las ganas necesarios. Cambia completamente.
Light breaks where no sun shines;
Where no sea runs, the waters of the heart
Push in their tides;
And, broken ghosts with glow-worms in their heads,
The things of light
File trough the flesh where no flesh decks the bones.
A candle in the thigs
Warms youth and seed and burns the seeds of age;
Where no seed stirs,
The fruit of a man unwrinkles in the stars,
Bright as fig;
Where no wax is, the candle shows its hairs.
Dawn breaks behind the eyes;
From poles of skull and toe the windy blood
Slides like a sea;
Nor fenced, nor stacked, the gushers of the sky
Spout to the rod
Divining in a smail the oil of tears.
Night in the sockets rounds,
Like some pitch moon, the limi of the globes;
Day lights the bone;
Where no cold is, the skinning gales unpin
The winter's robes;
The film of spring is hanging the lids.
Light breaks on secret lots,
On tips of tought where toughts smell in the rain,
When logics die
The secret of the soil grows through the eye,
And blood jumps in the sun;
Above the waste allotments the dawn halts.
Y ahora, en deferencia a este foro, que por supuesto es español... (y siento que el post sea tan largo

)
La luz penetra donde no brilla el sol;
donde ningún mar corre, las aguas del corazón
impulsan sus mareas;
y, cual espíritus quebrados, con luciérnagas en la cabeza,
los corpúsculos de luz
se filtran en la carne por donde no hay carne que vista los huesos.
El fuego de los muslos
calienta a la juventud y la simiente y quema las semillas de la vejez;
donde la simiente no rebulle,
el fruto del hombre se desarruga en las estrellas
brillante como una breva;
donde no hay cera, muestra el pabilo la vela.
El alba rompe por detrás de los ojos:
desde la cabeza hasta los pies el vendaval de la sangre
se desliza como un mar;
ni vallados, ni estacados, los surtidores del cielo
se precipitan hacia la vara
adivinando en una sonrisa el aceite de lágrimas.
La noche en las cuencas rodna,
como una luna de asfalto, el límite de los globos;
el día alumbra los huesos;
donde no hay frío, el viento deshollador desprende
las ropas de invierno:
la piel de la primavera cuelga de los párpados.
La luz penetra en los solares secretos
por las puntas del pensamiento, donde los pensamientos huelen en la lluvia;
donde muere la lógica,
el secreto del suelo crece por los ojos,
y la sangre salta al sol;
sobre las yermas parcelas se detiene la aurora.